| Cuando sea la yegua la culpable de los problemas, se la mantendrá
firmemente apoyada contra una pared, elevándole una de las
patas delanteras para restringir sus movimientos; si es necesario,
se le obligará incluso a quedarse quieta mientras el potro
mama. Si se encuentra muy molesta, deben emplearse medidas muy drásticas,
ya que está en juego la salud del potro. Cuando ya le haya
permitido mamar en tres o cuatro ocasiones, quizá sólo
sea necesario colocarle una jáquima, y más tarde no
se requerirá ninguna medida especial. La posibilidad de que
surjan dificultades con las potrancas justifica la práctica
del parto en recintos cerrados, ya que de otro modo sería
imposible retener a la yegua y ésta podría incluso
mostrarse agresiva e impedir que se ayudase al potro. Cuando éste
se encuentre tranquilamente mamando o haya ingerido ya su primera
toma, sin que hayan surgido complicaciones con la yegua, se puede
dejar en paz a ambos, bajo una luz tenue o en un establo donde no
se les moleste.
El
hipomán constituye un aspecto interesante del parto. Este
elemento se encuentra en la boca del potro en el momento del nacimiento
y se expulsa rápidamente. Tiene una apariencia similar
a un trozo de hígado y al parecer su función es
evitar que penetre el líquido amniótico a través
de la boca, antes y durante el parto. En ocasiones, no se encuentra,
pero de acuerdo a la creencia popular, cuando se halla, debe dejarse
secar y guardarse con las ropas de la persona que lo ha encontrado
o colocarse sobre el techo del establo. Se le atribuyen poderes
mágicos, como la destrucción de todas las fuerzas
malignas que persiguen al portador y a sus compañeros.
Tiene interés también la formación de los
cascos del potro recién nacido, que poseen unos flecos
escamosos de sustancia córnea blanda y esponjosa, que rodean
a las extremidades del pié, dándoles la apariencia
de estar deshilachadas. Se trata de otra de las medidas protectoras
de la naturaleza, pues evita que los cascos rasguen la bolsa de
aguas, cuando el feto se encuentra todavía en ella. Las
escamas pronto se endurecen y se eliminan al desecarse, y los
piés toman entonces una apariencia normal.
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