| Después del nacimiento natural y su correspondiente período
de descanso, es importante la visita del veterinario, para que evalué
a la yegua y al potro durante sus horas de trabajo habituales. Se
deben lavar las patas traseras externas de la yegua con agua jabonosa
templada, para eliminar manchas de mucosidad y líquidos desecados.
El veterinario explorará al potro para comprobar si existen
o no defectos congénitos. Es importante investigar si es
normal el funcionamiento de la vejiga y si se ha eliminado el meconio
(heces del feto); asímismo, a partir de ese momento se le
pondrán sistemáticamente inyecciones para prevenir
el mal articular y el tétanos.
Si
se detecta algún tipo de conducta anormal durante las horas
siguientes a la primera visita del veterinario, se le llamará
de nuevo. Ciertos trastornos, como la ictericia o la rotura de
la vejiga, que a veces no resultan evidentes inmediatamente después
del parto, son de la incumbencia estricta del veterinario. Todo
desgarro del canal del parto o de la vulva de la yegua debe suturarse
y, cuanto antes se haga, menos doloroso resultará y más
sencilla será la curación. No se debe olvidar este
aspecto, dado que la falta de sutura en los casos en que resulta
necesaria irá en detrimento de la capacidad de la yegua
para quedar preñada en el futuro, ya que pueden penetrar
aire y cuerpos extraños a través del conducto, dando
lugar a infecciones. Resulta imperativo el examen de las secundinas,
para asegurarse de que están completas. Si aún quedara
parte en el interior del cuerpo de la yegua, se intentará
su eliminación manual; debe insertarse a la yegua un pesario
con antibiótico y administrársele también
antibiótico en inyecciones. |