En
el deporte de la caza el caballo no es el protagonista, es el medio,
ya que representa el mejor medio de transporte al atravesar barrancos,
piedras y terreno difícil, su marcha debe ser rápida
y tenaz. El aspecto de la "equitación" en la caza
a caballo es el menos importante.
Se
dividen los jinetes en dos grupos, de acuerdo a las tareas que les
toquen desempeñar: por ejemplo los monteros, quienes
son los verdaderos artistas de la caza, al frente encontramos el
montero mayor y sus monteros de traílla quienes
se encuentran montados sobre caballos infatigables, camperos y que
de ningún modo llegan a desgastarse. Los invitados
que son aquellos que asisten como espectadores sin participar del
deporte de la caza, montan caballos cómodos, mansos y bien
domados.
En Francia la caza a caballo se entiende como tal, en Inglaterra
la caza realmente es una excusa para que los jinetes puedan saltar
algunos obstáculos colocados a tal fin, y todo sucede de
una forma más "ordenada" y previsible.
Para los monteros, todas las razas de caballos son susceptibles
de proporcionar buenos caballos de caza. Los pura-sangre convienen
a ciertos buenos jinetes, tranquilos y cuidadosos, pues son rápidos,
poseen fondo y puede acomodarse perfectamente en terrenos pedregosos
o profundos. El anglo-árabe tiene una gran capacidad para
llevar peso y termina siempre el trabajo que se le ha encomendado
por arduo que sea, pero hay que tener cuidado ya que su naturaleza
generosa le impulsa a dar más de lo que posee, lo cual puede
ser contraproducente.
Las cualidades más importantes para un caballo de caza son:
- Equilibrio,
debe ser nato y no adquirido, de lo contrario resultaría
precario y no resistiría largo tiempo.
- Buenas
extremidades:
sus articulaciones deben ser bajas y fuertes, buenos pies y bien
herrados, ya que la destreza con que se desenvuelvan los aires
y su velocidad dependen de ellos.
- Estar
cerca de tierra:
los caballos que son más altos que largos no son recomendables.
Indiscutiblemente un lomo corto caracteriza a un buen trotador,
sin embargo no siempre es confortable, sobre todo cuando el cansancio
se acentúa volviendo rígidos los músculos
de la columna vertebral. La inclinación de la espalda es
básica, aunque se considera más importante la verticalidad
del brazo y su longitud, que es el resultado de un buen pecho
por una parte y la extensión de los gestos de los cuartos
traseros por otra.
- Cualidades
psíquicas concretas:
un alto grado de tranquilidad que le permita no asustarse de nada,
de los perros, de los automóviles, de las trompas de caza,
de sus vecinos, o incluso del animal de caza. Es importante tomar
en cuenta que este tipo de caballos deben ignorar lo que ocurre
a su alrededor; al contrario de su jinete, no debe tomar parte
en las peripecias, sino aceptarlas con cierta flema, o mejor,
con cierto estoicismo: su comportamiento debe ser completamente
indiferente a las desigualdades del tiempo, calor, y frío,
nieblas matinales, vientos y lluvias, tiempo seco o húmedo,
etc. Indiferente también a los malos tratos, como a las
largas paradas después de una abundante transpiración,
la espera interminable después del esfuerzo mientras se
procede al encarne, o el penoso regreso a las cuadras. En resumen,
el caballo de caza debe de ser un caballo campero de
gran fuerza.
Bibliografía:
La equitación
Chambry, P., Chambry, Pierre
|
 |