Es
importante recordar que el caballo necesita un aseo constante, cuando
se encuentra en caballeriza, de esta forma mantienen un estado saludable
en su pelaje y piel, el caballo de tipo salvaje lo consigue por
sus propios medios.
Lo
más importante del aseo es que éste sea vigoroso comenzando
con un cepillo superficial que se utiliza para quitar el barro y
la suciedad, jamás debe ser utilizado en las partes sensibles
como son el vientre, las babillas, la cara, crín ni en la
cola; uno de cuerpo que se usa para eliminar la grasa se utiliza
presionando firmemente, ayudándonos con la almohaza para
quitar la grasa; uno de agua el cual es utilizado para alisar o
trenzar la crín después de haberla cepillado, el mismo
procedimiento es para la cola; la almohaza es un instrumento que
nos ayuda al aseo del caballo, por lo general es de metal y se utiliza
para limpiar la bruza, para limpiarla se debe golpear contra una
superficie dura; peine de crines para mantener la crín y
cola en prefectas condiciones, sin embargo no es recomendable que
se peine con frecuencia ya que el efecto que causaría sería
de ir adelgazando los pelos perdiendo su efecto natural; gancho
de cascos;
aceite
y brocha para cascos lo cual nos ayudará a la correcta estimulación
y crecimiento del casco manteniéndolo en óptimas condiciones,
si encontramos que los cascos están dañados este procedimiento
debe aplicarse diariamente, en caso contrario con dos o tres veces
a la semana bastará para mantener la apariencia y salud del
animal; esponjas pequeñas las cuales sirven para limpiar
y refrescar los ollares y el maslo, almohaza de goma se utiliza
cuando el animal está mudando pelaje se utiliza en forma
circular; la rasqueta normalmente es de metal y se utiliza para
limpiar la bruza; la bruza es para dar un cepillado general.
El
aseo del caballo debe ser con las manos sin ninguna protección,
ya que mientras se asea al caballo podemos descubrir protuberancias
que éste pueda presentar.
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