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Ritmo uniforme a todas las andaduras y al tiempo elegido por el Jinete
El ritmo debe ir de acuerdo con los diferentes tipos de andaduras. Para lograr un ritmo regular es en base al efecto que se ejerce en el cerebro del animal: su influencia calmante contribuye en gran medida a su capacidad de concentración. Debe mantenerse la concentración, en caso contrario el ritmo se altera de inmediato o descontrola. Es de vital importancia conservar el ritmo cuando se hacen alteraciones en la andadura, cuando se pasa de una corta a una media o a una extendida y viceversa, éstos momentos son particularmente vulnerables, por lo que respecta al equilibrio y la concentración. Si el ritmo se ha establecido, es imperante conservarlo.

Cuando el caballo muestra resistencia al desviarse hacia uno de los lados las causas son diversas como es el rechazo psicológico debido a una mala experiencia del pasado, por el manejo de un mal adiestrador, o por lesiones bucales, que puede ser producida por un acoplamiento descuidado de las riendas a la cuerda o porque el jinete monta mal. Las lesiones de la boca suelen presentarse en los caballos jóvenes cuando cambian la dentición, ya que suelen inflamarse y algunas zonas son hipersensibles, como consecuencia de este hecho el animal se resiste a soportar el contacto del bocado. En varias ocasiones el adiestrador interpreta esta resistencia como desobediencia y, al insistir, genera en poco tiempo el hábito del animal a desviarse hacia un lado. El desigual desarrollo muscular por trabajar a un ritmo irregular o con demasiada frecuencia en una sola dirección es otra de las causas. Muchos jinetes prefieren uno de los lados y, de forma inconsciente, actúan con mucha más frecuencia sobre esa rienda. No cambiar la diagonal en el trote es también un vicio que contribuye a la lateralización del caballo.

Si el animal posee esta tendencia, no se recomienda obligarlo de inmediato a trabajar sobre el lado contrario. El ejercicio ha de ser, equivalente en las dos direcciones, y su nivel de dificultad siempre en relación con el lado malo. A medida que se vaya corrigiendo el vicio y sea capaz de reducir el diámetro, se irá de igual modo acortando el giro en el lado bueno. Si se intensifica el trabajo de éste y se aligera el del malo, no se obtendrá el resultado deseado y, en la mayoría de los casos, el problema será cada vez más difícil para el caballo, el jinete o ambos.

El adiestrador debe procurar inculcar al animal los tres requisitos básicos ya mencionados, más difíciles de mantener en el círculo que bajo la silla. Resulta muy arduo lograr que el animal doble siempre de manera uniforme. En esta fase y a esta edad no manifestará mucho autocontrol, pero debe entender que lo que el adiestrador quiere es que avance con decisión, sin juguetear. El ritmo es de más fácil consecución y, aunque exige muchísima constancia y esfuerzo, la compensación que se obtiene al cabo de los meses es enorme.

Los tres aspectos poseen la misma importancia y se pueden llevar a cabo en cualquier orden.

Ligas Relacionadas

v Adiestramiento Progresivo
v Postura Correcta
v Ritmo uniforme a todas las andaduras y al tiempo elegido por el jinete
v Movimiento de avance suelto y controlado

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